jueves, 20 de octubre de 2016

(DES)INTEGRACIÓN DE LAS PERSONAS TRANS EN EL ÁMBITO LABORAL

"Nuestro dinero no se puede utilizar para ayudar a financiar a entidades como 'Nuevo Futuro Sirio'"


Por Daniel Román y Eduardo Nabal


Me llamo Daniel Román, tengo 28 años y llevo 5 trabajando en la ONG Nuevo Futuro Sirio como enfermero. Esta ONG, de gran peso y relevancia dentro del panorama nacional (siendo la mismísima Pilar de Borbón la presidenta honorífica), es un Centro Terapéutico para menores con problemas de salud mental.  Es una ONG que lucha por la reinserción social de sus pacientes menores, hecho que, se supone, debería convertirla en una ONG anti-exclusión. Pero este aspecto es sólo una suposición, ya que una vez más, y de forma reincidente, han vuelto a ejercer la exclusión social con uno de sus trabajadores mediante el atropello de sus derechos fundamentales.

Desde este último año, mi persona, se ha visto sometida a diversos actos de mala fe por parte de la cúpula directiva de los Hogares que operan en Madrid como proyectos Sirio I y II. Dichos actos no obedecen, a priori, a ningún motivo concreto ya que yo siempre he obrado dentro de la legalidad y de acuerdo a los convenios laborales. Todo apunta a que se trate de la revancha por el despido nulo que obtuvieron en el año 2013 tras mi denuncia contra ellos por transfobia.

En lo que va de año (2016) me he visto con situaciones que no han hecho más que socavar mis derechos como trabajador y como persona, recibiendo hasta dos cartas de amonestación  donde vuelven a tacharme de indisciplinado y desobediente por el mero hecho de defender e intentar hacer que se cumplan dichos derechos. Esto, finalmente, ha desembocado en una demanda judicial por vulneración de derechos fundamentales y, dado que no ha habido avenencia en el acto de conciliación previo, está pendiente que salga la fecha del juicio.


EDUARDO NABAL.- Hola Daniel. Después de unos años de que la ONG ‘Nuevo Futuro Sirio’ te readmitiera tras el amago de despido durante tu proceso de cambio de sexo, han vuelto o parecen querer volver a “prescindir de tí”. ¿Nos puedes contar algo de todo esto y cómo se ha ido desarrollando?

DANIEL ROMÁN.- Por desgracia, de este caso, habría mucho que contar y, de igual modo, demostrar con pruebas. Es una situación que se ha estado gestando en la sombra desde que, como bien dices, la dirección del centro tuvo que readmitirme en el año 2013 ante la nulidad del despido discriminatorio. Los dos primeros años tras mi readmisión no hubo, en principio, ningún tipo de problema o dificultad de la dirección para conmigo. De este último año, el 2016, no puedo decir lo mismo. Ya desde inicios de año, especialmente, conforme avanzaban los meses, empecé a sospechar lo que hoy es, una vez más, un hecho: ‘Nuevo Futuro Sirio’ es llevado ante la justicia de nuevo por recurrir en la vulneración de derechos fundamentales y, a su vez, incurrir en una discriminación por cuestión de sexo (un delito tipificado como muy grave en el artículo 14 de la Constitución Española). Los ejemplos más claros, y en base a los cuales están demandados, son tales como que no me concedieran las vacaciones que por ley y por convenio me corresponden, citarme a reuniones de trabajo fuera de mi horario laboral (interrumpiendo mi descanso) o negarme el derecho al permiso de acompañamiento de un familiar por ingreso hospitalario. Estos ejemplos no atienden a razones coherentes a la hora de que la dirección me los haya denegado o los haya empleado en mi contra, pues como te digo, yo me he cerciorado de tenerlo todo bien documentado y respaldado a nivel legal y sindical. Luego, por tanto, no queda más opción que pensar que actúan de mala fe y, a su vez, movidos por el rencor y deseo de seguir con la guerra que emprendieron contra mí hace ya más de tres años.

E.N.- ¿Crees que la transfobia de los directivos o algunos jefes de la asociación no se puede hacer extensible a tus compañeros y compañeras?

D.N.- Por descontado. Creo que los perjuicios de algunos no debe ser la forma de pensar de toda la plantilla en conjunto que allí trabaja, y especialmente menos porque se vean adoctrinados o coaccionados por lo que los superiores hagan o dejen de hacer, piensen o no. Todo se basa en lo de siempre: el respeto. Podemos pensar de formas diferentes, estar de acuerdo/compartir o no algo, pero el respeto a la libertad de ser de cada uno nunca se puede ni se debe poner en entredicho.

E.N.- ¿Cómo han sido estos años de vuelta al trabajo como Daniel? ¿Veías venir algo de esto o no ha sido repentino?

D.R.- Como ya te comenté anticipadamente hace unas líneas, a inicios de este año, y viendo por qué derroteros empezaba a ir todo con el paso de los meses, volví a verme venir la misma maniobra: acoso y derribo en un intento de que yo cogiera mis cosas, la dignidad que han intentado fallidamente desvencijar, e irme sin hacer el más mínimo ruido. Se han equivocado.

E.N.- Habrá gente que dirá que trabajando en una ONG de este tipo no es en absoluto justificable, pero sí “esperable”, este tipo de actitudes discriminatorias. ¿Tú piensas que ante todo están los derechos fundamentales y no si esta organización es de un color u otro, católica o musulmana?

D.N.- Qué duda cabe. Por encima de todo están los derechos fundamentales de cada individuo, y nadie, absolutamente nadie, por pensar de forma contraria, tiene el más mínimo derecho a atropellarlos. Como ya te he comentado también antes, todo se basa en el respeto más categórico, y no en la imposición de ideas que, por contra, en esta asociación está al orden del día. Creo que como ONG centrada en la educación y aporte de valores a menores como los que tiene, debería dar un mejor ejemplo en vez de realizar sesgos sociales tan vergonzosos en función de si uno es alto o bajo, rubio o moreno, católico o musulmán, heterosexual o transexual. Si dijéramos que incluso esta ONG es una entidad 100% privada y que recibe subvenciones de persona afines a esta u otra ideología, me parecería hasta cierto punto legítimo que impusieran estas u otras normas y, entonces, decidieran si quieren dejar en tierra a esta o aquella persona. Pero la realidad es otra. Esta ONG recibe una subvención millonaria de fondos públicos. Fondos que tanto tú como yo hacemos posibles con nuestras cotizaciones, y lo mínimo es que con nuestro dinero no se ayude a financiar a entidades que, como el caso, actúan de forma tan dudosa a la hora de preservar el respeto y dignidad de todos los individuos variopintos que conforman la sociedad.
 


miércoles, 19 de octubre de 2016

(DES)INTEGRACIÓN DE LAS PERSONAS TRANS EN EL ÁMBITO LABORAL

Transfobia y discriminación: la ONG 'Nuevo Futuro Sirio' vuelve a arremeter contra el enfermero Daniel Román

 

Por Eduardo Nabal



Después de intentar despedirlo durante su periodo de cambio de sexo, Daniel Román tuvo que ser readmitido en la ONG para la que trabaja como enfermero en Madrid. Pero tal y como él mismo se temía, la organización que recibe fondos de muchos lugares y que lleva el nombre de Pilar de Borbón vuelve a utilizar falsas acusaciones para señalar y tratar de  despedir a Daniel, alegando faltas o retrasos de asistencia que no son tales, como antes lo hizo con “falta de rendimiento”, que no pudo demostrar debido al testimonio  de los que estaban con él o a su cuidado, desmintiendo las acusaciones de la directiva.
             Tras un acto de conciliación en el que la ONG no ha dado su brazo a torcer parece que, tarde o pronto, va a celebrar un juicio. El trabajador, querido desde siempre por sus compañeros  y colaboradores, se teme un nuevo intento de despido por parte de los dirigentes de ‘Nuevo Futuro Sirio’, que parece utilizar cualquier artimaña contra el enfermero transexual que les plantó cara y ganó con toda lógica la batalla contra una discriminación ilegal y anticonstitucional.
            No está de más aprovechar que estamos en pleno octubre trans para apoyar entre todas y todos a Daniel, de manera que no pierda su puesto de trabajo y se destierre de nuestra sociedad la transfobia más sangrante y cualquier otro tipo de discriminación basada en el prejuicio, la ignorancia y la intolerancia.

viernes, 14 de octubre de 2016

'CASO RAÚL FERNÁNDEZ'

La Fiscalía pide un año de prisión por la paliza al joven isleño pero no observa delito de odio 


La acusación particular eleva la petición de pena hasta las cinco años por lesiones con uso de "medios y métodos peligrosos"


Por José García



El Ministerio Público ha pedido un año de prisión para J.D.R. como presunto autor de un delito de lesiones por la paliza propinada a Raúl Fernández en la madrugada del 25 de diciembre de 2013 en un pub de la calle San Cristóbal, en San Fernando, según el escrito de acusación al que ha tenido acceso este blog.

    La Fiscalía acusa a J.D.R. de golpear  "varias veces con el puño y después con patadas" a Raúl Fernández "por un contacto físico involuntario", así como de golpear igualmente a Francisco Javier Bonet, que intentó interponerse entre el agresor y la víctima, y por lo que se imputa al acusado otra falta de lesiones.

   En todo caso, el Ministerio Fiscal obvia cualquier referencia al contenido y la motivación homófoba de la agresión y elude así imputar delito de odio alguno al acusado, circunscribiendo los hechos al delito de lesiones con resultado de "policontusiones y herida inciso contusa en el labio superior que requirió puntos de sutura quirúrgica, además de agravación de la patología psiquiátrica previa".

   Por su parte, la acusación particular tampoco se plantea, en principio, la concurrencia del delito de lesiones con el delito de odio, aunque sí refiere en su escrito de acusación que  J.D.R. "por un contacto físico involuntario, creyó por la condición sexual de la víctima que estaba insinuándose y dada la aversión que tiene hacia las personas de las tendencia sexual de la víctima [...], utilizando sus conocimientos y técnicas de artes marciales", propinó la brutal paliza que aguó la fiesta a Raúl.

    La acusación particular ha preferido establecer la concurrencia del delito de lesiones con el de "uso de medios y métodos peligrosos" para la vida de la víctima para poder elevar la petición de la pena privativa de libertad hasta los cinco años, además de la cuantía de la indemnización por daños y perjuicios.

   Subsidiariamente, y en caso de no contemplarse el agravante de "uso de medios y métodos peligrosos", la acusación particular solicita la consideración de otra circunstancia modificativa del mero delito de lesiones, como es el  "abuso de autoridad", en cuyo caso la petición de la pena de prisión quedaría reducida a tres años.

    A la vista oral están llamados a declarar siete testigos, además de la propia víctima, y se aportarán para la acusación diferentes pruebas periciales.


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miércoles, 12 de octubre de 2016

LA SITUACIÓN DE L@S MENORES TRANS

Raquel R. Miranda: "Se necesita una ley integral estatal. No puede ser que las familias piensen en trasladarse de comunidad para que sus hij@s vivan con normalidad"

 

Por Eduardo Nabal


Raquel Ruiz Miranda es miembro de la asociación de familias de menores transexuales Chrysallis y vicepresidente de su delegación en Castilla y León. Madre de un menor transexual y activista por necesidad, necesidad de que estos niños y niñas puedan vivir una infancia y adolescencia con la aceptación y el respeto de la sociedad.



  EDUARDO NABAL.- Hola Raquel. ¿Cuéntanos la aventura de Chrysallis en general y en Burgos en particular de forma más o menos resumida?

RAQUEL RUIZ MIRANDA.- Chrysallis nace hace algo más de tres años cuando varias familias de distintos puntos de España buceaban en internet buscando respuestas a las mismas preguntas, y al darse cuenta de que, aunque eran pocas, no estaban solas,  de que sus hijos e hijas tenían muchos puntos en común y  también  necesidades comunes, decidieron organizarse. Organizarse  para hacer frente juntas a las dificultades que iban encontrando, compartir y apoyarse entre todas ellas. Empezamos unas pocas familias, pero desde entonces la gran familia Chrysallis ha crecido mucho y en la actualidad somos alrededor de 400. Esta es una de las razones por la que se decidió formar delegaciones autonómicas, por proximidad y porque las competencias en muchos ámbitos están transferidas a las comunidades autónomas, de modo que las leyes son diferentes para los niños y niñas dependiendo de en qué comunidad vivan. No tenemos sede física, funcionamos con grupos de WhatsApp y redes sociales, y de vez en cuando hacemos encuentros de familias donde compartimos experiencia e información...y cariño, nos llevamos muy bien. En Burgos somos varias familias y sí que tenemos un punto de encuentro los primeros miércoles de cada mes en el Centro Cívico de Capiscol, nos cede el espacio el Ayuntamiento, allí nos reunimos y atendemos tanto a familias como a profesionales y a todo aquel que desde el respeto quiera acercarse a conocer la realidad de nuestr@s peques.

E.N.- Parece haber cierto consenso en que Burgos nunca ha sido una ciudad muy abierta en cuestión de costumbres y diversidad afectiva. Pero no es tan diferente de otras de CyL. ¿Crees que a partir de los cambios en el conjunto del estado se puede construir algo nuevo aquí y ahora?

R.R.M.-  Cierto, no solo Burgos es una ciudad donde no hay visibilidad del colectivo, pasa algo parecido en el resto de CyL. Cuando hace unos años era yo quien buscaba información desesperadamente comprobé que en Burgos no había ninguna plataforma ni organización LGBT, y solo pude conseguir información por internet, porque ni siquiera la pediatra del niño tenía ni idea de transexualidad. Solo la orientadora del centro donde  estudiaba mi hijo me ayudó pasándome unos enlaces de internet. De esa manera encontré a Chrysallis, y. a partir de ahí, todo empezó a encajar y pudimos ayudar a mi hijo. Esto ha cambiado un poco, en los últimos años el colectivo trans se está visibilizando, y las familias de los niños y niñas trans también estamos dando guerra, de modo que hay más información. Burgos es una ciudad pequeña y el miedo al rechazo social pesa mucho, pero he de decir que en estos años que he sentido más aceptación y respeto que rechazo. Por eso pensamos que había que llenar ese hueco, queremos que las familias que tienen un niño o niña trans no se vean solas, otras hemos pasado por las mismas situaciones  antes y  podemos ayudar a que el camino sea más fácil. En distintas comunidades autonómicas se han ido aprobando leyes que dan respuesta a las necesidades de la comunidad LGTB, en CyL también se trabaja en la elaboración de una. Lo que no es de recibo es que un niño o una niña tengan distintos derechos dependiendo de si viven en Andalucía, Cataluña, Galicia o Castilla y León. Necesitamos una ley integral a nivel estatal que equipare los derechos de tod@s, no puede ser que las familias piensen en trasladarse de comunidad autónoma para que sus hij@s puedan vivir con normalidad. 

E.N.- Existe una gran polémica en que los temas de la gente trans los trate la gente trans. Vamos, que hablen por ellos mismos/as.  Pero eso, en cierto sentido, os excluye también a las familias. ¿O crees que esa visión tan sesgada no favorece a la causa?

R.R.M.- Si, la polémica está ahí, yo siempre pienso que es mucho mejor escuchar al colectivo en primera persona porque además es lo lógico, pero pasa una cosa, nuestxs hijxs son menores, no pueden hablar por ell@s mism@s, y somos sus familias las que lidiamos con las dificultades que se nos presentan. Resulta que muchas veces las demandas de las personas trans mayores son para sus vidas de adultxs. Nosotros luchamos más específicamente por las cosas de los peques, protocolos en educación, reconocimiento de su identidad en la documentación, tratamientos con bloqueadores hormonales o por ejemplo, algo que puede parecer de poca transcendencia pero que no lo es, como  que puedan practicar su deporte favorito con su identidad y en el equipo que les corresponde. Cosas que van a hacer que su personalidad pueda desarrollarse sin entrar en constante conflicto con el entorno. De verdad que no pedimos cosas raras. Me he dado cuenta  que en esto del activismo hay intereses políticos y luchas de egos que no llevan a ninguna parte. Puesto que luchamos por la misma causa, deberíamos ir de la mano. En Burgos paradójicamente, al no haber ahora asociaciones LGTB como tales, cuentan con nosotros para tratar estos temas a nivel municipal y efectivamente me da rabia que no haya representación en primera persona. Espero que las nuevas generaciones se impliquen más en la defensa de sus derechos.

E.N.- Noto que en generaciones ha habido cambios. Pero no hace tanto que poca gente LGTB de provincias contaba con el apoyo del entorno y en cambio recibía muchos mensajes negativos. Ahora hay mucha información pero muchas veces confusa o sensacionalista. ¿Crees que deben ser los propios adolescentes o jóvenes los que elijan? Porque a veces los filtros pueden ser equivocados o contraproducentes.

R.R.M.-  Si, como te decía ahora hay más información y las cosas poco a poco van cambiando. Pero es cierto que la información que se ofrece a veces no es la mejor. A la prensa le interesa un titular, y si puede ser sensacionalista. En ocasiones en entrevistas me encuentro que lo que quieren es que les cuenten lo terrible de la vida de nuestrxs niñxs, los casos más duros, anécdotas cuanto más feas mejor. Cuando se les cuenta que lo que estas personas necesitan es básicamente el reconocimiento de su identidad y que la mayor parte de nuestros peques llevan vidas completamente normalizadas no les interesa. Realmente el monstruo no es sólo quien les insulta por la calle o quien les agrede. El monstruo es una sociedad que no acepta su existencia y el riesgo mayor es el de suicidio de nuestros adolescentes por esta causa. En cuanto a la información que circula por la red, hay de todo, pero ha sido de gran ayuda para muchos chavales el tener acceso  a tanta información, a ser ellos mismos quienes se expresen y encuentren iguales con quienes compartir y también para muchas familias que sin internet estarían perdidas aún preguntándose qué le pasa a su pequeñx. Sobre los filtros, a veces el peor filtro está en su propia casa, con una familia que no los acepta. Por último la experiencia me ha enseñado que en cuestiones de género, al menos hasta hace poco, daba igual que la gente fuera de izquierdas o de derechas, con algunos matices, claro está. Esto va cambiando pero nunca seremos la primera causa de la lista en ningún programa político ¿Cómo crees que es posible hacer ver la interseccionalidad y la urgencia de las luchas por la diversidad y el reconocimiento de las todavía llamadas “minorías sexuales”? Desde la política como te decía antes se están haciendo muchos avances, impulsando leyes que reconozcan los derechos de la comunidad LGTBI+, no por iniciativa de los partidos, sino porque desde el activismo se está llevando una gran lucha. La diversidad sexual está ahí, no se puede obviar, la gente está perdiendo el miedo, las nuevas generaciones se rebelan contra el binarismo, haciéndose visibles y demostrando que hay formas diferentes de ser hombre o mujer. Es una realidad, no una opción ni una moda. A esto está ayudando la visibilización de los menores trans. Y sÍ, es urgente que se adopten medidas. Como sabes yo te hablo de menores, y el mundo de los mayores va despacio. Mientras se desarrollan todas estas políticas, leyes, protocolos, etc, estxs niñxs tienen que vivir y crecen deprisa y lo que para un adulto es un mes hasta la próxima reunión, son treinta días que ese peque tiene que pasar de uno en uno, enfrentándose a la dificultad de no verse reconocido en algo tan importante como su identidad. Teniendo que justificarse ante perfectos desconocidos, explicando por qué su nombre o su aspecto no coincide con lo que pone en sus documentos. Quedan expuestos, su derecho a la intimidad es constantemente vulnerado. Claro que tenemos prisa, la infancia y adolescencia de una persona determina su futuro. Aun teniendo el apoyo de su entorno cercano, el que su identidad sea cuestionada constantemente puede hacer su vida muy difícil. Me da mucha rabia ver como los políticos llenan sus bocas de palabras de apoyo al colectivo, como se ponen corriendo en la foto, pero a la hora de la verdad todo son largas, y el tiempo pasa de reunión en reunión.

martes, 11 de octubre de 2016

LA CUBA ACTUAL EN EL CINE MUSICAL

Viva

Por Eduardo Nabal



Viva es a la vez un melodrama social y un musical desolado sobre la supervivencia de un chico gay en las calles de la parte más desfavorecida de La Habana. El filme de Paddy Breathnach no ofrece concesiones a la hora de mostrar la dificultad por la supervivencia cotidiana en una ciudad “venida a menos”, hermosa pero deteriorada,  donde el hambre y la desestructuración social llevan a gestos de solidaridad pero también de soledad y desamparo.
            Estamos ante la historia de Javier (Héctor Medina, seduciendo a la cámara desde muchos ángulos), un joven voluntarioso, tal vez demasiado resignado para la ocasión, que trabaja como peluquero y ocasional chapero para poder mantener una casa donde vive casi solo. Huérfano de madre, con un padre en la cárcel, Javier se siente cada vez más atraído por el mundo del transformismo y el espectáculo donde tiene a sus mejores amigas y acaba creando a Viva, su alter-ego en el escenario del transformismo. Pero el regreso de su padre, un ex-boxeador brutal, machista y moribundo,  encarnado con esfuerzo por Jorge Perrugorría (Fresa y Chocolate, Guantanamera), combinando zafiedad y un fondo de ternura, complicará aún más la vida callejera de este joven superviviente en una aventura neorrealista en la que solo se siente realizado en un escenario de un club nocturno de la ciudad.
            La película de Breathnach nos muestra los avances sociales en temas de género y sexualidad pero es poco halagüeña con la sociedad y las condiciones en la que viven los personajes y, sin nombrar al régimen en ningún momento, la acción se desarrolla en una Cuba empobrecida, desencantada, incapaz de engañarse a sí misma por mas tiempo, donde casi todos/as sueñan con escapar o labrarse una vida diferente a la que les han deparado la suerte y el ambiente que respiran con dificultad.
             Un filme con un esquema narrativo bastante simple y hasta bastante previsible pero con algunos hallazgos fílmicos notables como las transiciones o elipsis, la banda sonora, algunos diálogos o silencios entre el padre y el hijo y el montaje alternado o paralelo en la parte final.  Viva muestra la belleza de las calles y los personajes pero también la podredumbre interior de algunos de ellos/as y la dificultad de ser uno mismo en un entorno marcado por una hostilidad y el rencor. En este sentido la bonhomía y el estoicismo omni-paciente del joven protagonista resultan algo lacrimógenos e irritantes pero el ritmo, la elegancia de los movimientos de cámara, la iluminación de exteriores e interiores de la ciudad y, sobre todo, la habilidad de Perrugorría para combinar humor y dolor, logran convertir a Viva en una pequeña muestra del cine social a la vez amable y  poco complaciente.
 

sábado, 8 de octubre de 2016

HOMENAJE A LA CULTURA' DRAG' EN EL TEATRO FALLA


'Priscilla': Un montaje espectacular para un clásico del cine contemporáneo


Por José García


Bergson, en La risa: ensayo sobre la significación de lo cómico (2008) apunta que la comedia es el género teatral en el que se produce la mimesis más perfecta de la vida, pues implica un final feliz y una resolución de conflictos, plasma la imperfección del ser humano y de la realidad, y casi siempre hace referencia a sus posibilidades de superación y a sus debilidades. Así ha sido desde que Aristófanes le diera singularidad al género cuando inauguró la comedia ática y así puede deducirse de la comedia musical Priscilla, reina del desierto, un montaje que tras diez años dando vueltas por los escenarios más concurridos del mundo ha llegado este fin de semana al Teatro Falla de Cádiz.

Se trata de la adaptación para el teatro de Las aventuras de Priscilla, reina del desierto, un clásico del cine de los noventa que ha cosechado casi idéntico éxito de público en su trasposición a ese espacio estático pero mucho más cercano al público que es la escena teatral. Sin duda, he aquí donde se puede encontrar el mayor mérito de la versión teatral de esta mítica película, en las sofisticadas técnicas escénicas que consiguen trasladar todo el dinamismo del guión cinematográfico (que relata el viaje a través del desierto australiano de un grupo de drag queens, con sus correspondientes paradas y episodios de regusto trágico-cómico) a las coordenadas espacio-temporales del teatro, aderezándola con temas igualmente clásicos de la música pop, desde Gloria Gaynor a Tina Turner o Madonna, entre otras.

La fidelidad de la comedia musical al guión de la película (así como a su singular vestuario, que consiguió para el filme su único Oscar en 1994) no es de extrañar, puesto que el director de la última, Stephan Elliot, es también codirector, junto a Allan Scott, de la versión teatral, que explota las posibilidades del nuevo contexto escénico para integrar la participación del espectador y la espectadora, que aplaude, corea, incluso se convierte en elemento de la trama bailando la conga sobre el escenario en el momento happening que tiene lugar al comienzo del segundo acto, en una concepción de la representación teatral que se sitúa en las antípodas de ese teatro épico que con Bertol Brecht buscaba el distanciamiento del público a través de diversas técnicas de extrañamiento.

Priscila es, en cambio, un producto de la cultura de masas. De una cultura que no se emplea en este caso, como suele ser lo más habitual, en trasladar un texto dramático a las posibilidades del celuloide, sino al contrario, trasladar un guión cinematográfico a la escena teatral, tal y como ya ha ocurrido con otras películas que también resultaron verdaderos éxitos de taquilla como Mujeres al borde de un ataque de nervios, cuya versión teatral se estrenó en los escenarios de Broadway. Sin embargo, la película que narra las peripecias de las tres drags apareció en un contexto histórico-social marcado en la comunidad lgtbqi por la conciencia de hechos tan turbadores como la crisis del sida, plasmados durante la década previa y coetánea en películas tan dramáticas como Philadelphia, estrenada también en 1994. Priscilla supone un punto de inflexión a esa tendencia cinematográfica y ahí, radica, en mi opinión, su principal valor, si tenemos que analizar la obra artística como producto social.

Y esto es también lo que se pierde en el musical, que aunque trata de actualizarse introduciendo en los diálogos elementos más próximos en el espacio y en el tiempo al momento de la representación teatral (con alusiones al Primark o a letrillas de Los Morancos, por ejemplo), cuenta una historia que resulta un tanto vieja ya en 2016, cuando las drag queens han dejado de ser personajes subversivos para convertirse en producto de consumo masivo.

lunes, 3 de octubre de 2016

DEL RELATO FICCIONAL AL DOCUMENTAL

Historia de Tarde de perros: realidad, mito y cine

 

Por Juan Argelina y Eduardo Nabal





“Podéis llamarme El perro. Ese es mi apodo”. Así se presentaba siempre John S. Wojtowicz, el hombre que el 22 de agosto de 1972 entró armado en una sucursal del Chase Manhattan Bank en Brooklyn con dos cómplices. El atraco fue un fracaso. La policía rodeó inmediatamente la oficina bancaria y la zona se llenó de curiosos y de medios de comunicación. Fue entonces cuando Wojtowicz hizo una sorprendente revelación: Necesitaba el dinero para que su pareja, Ernest Aron, se sometiera a una operación de cambio de sexo. Tres años después se estrenaba Tarde de perros, la película dirigida por Sidney Lumet y protagonizada por Al Pacino, que contaba aquellos acontecimientos. “Nadie había hecho nunca nada parecido. Nadie había atracado un banco para que se la cortaran a alguien y le cambiaran el sexo. Por eso hicieron la película”, explicaba el propio Wojtowicz. Allison Berg y Frank Keraudren se interesaron por este personaje después de verla. Localizaron a Wojtowicz en 2002, cuando ya había cumplido la pena de cárcel por el atraco, y decidieron rodar un documental sobre su historia. En aquellos años, sus amigos y conocidos le llamaban, ‘The Dog’, el perro, en homenaje al título original del film que había recreado su intento de robo, Dog Day Afternoon.

            A lo largo del documental, gracias a testimonios de amigos y familiares como su primera esposa Carmen Bifulco, de su madre y de la que fue su pareja, Ernest Aron, vamos descubriendo la compleja personalidad de este hombre que fue compromisario del Partido Republicano, soldado en Vietnam y, más tarde, activista en defensa de los derechos de gays y lesbianas. En un momento de la película él mismo se define como un adicto al sexo. “No fumo ni bebo. Tampoco tomo drogas ni soy un jugador. Soy un ángel. Me considero un romántico. Cuando conocí a Ernie fue un flechazo. Y por eso, como la quería tanto, hice lo que hice aquel 22 de agosto de 1972”. También recordaba los entresijos y preparativos del robo. “Antes de ir al banco, fuimos a la calle 42 a ver El Padrino. La acababan de estrenar y dije a los chicos: “Vamos, nos inspiraremos”, como cuando un entrenador jalea al equipo para salir a ganar”. “Es imposible intentar explicar a John. Hace poco nos preguntaban en una entrevista que destacaríamos de él y lo primero que nos venía a la mente era su amor / obsesión por la comida. Durante el secuestro y cuando estaban en el aeropuerto JFK el tipo se escabulló un momento a comprar hamburguesas”, dice Berg. “Yo recuerdo sus ganas de tener sexo con cualquiera, con todo el que conociera, y —sobre todo— la inmensa experiencia humana que suponía estar con él, y la capacidad para ser intenso 24 horas al día. Hablar con él era meterse en una montaña rusa emocional de la que era difícil salir, pero esa misma experiencia es la que le hacía único”, recuerda Keraudren.

            Mientras se rodaba The Dog, John Wojtowicz enfermó de cáncer y finalmente falleció en 2006. Es la amarga crónica de un personaje inclasificable, a veces tierno, otras divertido y en ocasiones patético, que saltó a la fama por un frustrado atraco y que se convirtió en carne fresca para la prensa más sensacionalista. Es la historia de 'The Dog', el hombre que inspiró el personaje de Al Pacino en Tarde de perros.

            En  su película Dog Day Afternoon, Lumet no solo consigue que nos identifiquemos con los atracadores (algo no tan nuevo en el cine negro) sino que el espectador desarrolle un odio visceral a la policía, al FBI e incluso, al principio,  a los propios rehenes, que se comportan, en ocasiones, de forma mucho más vulgar y trapacera que el protagonista, aquí llamado Sonny (un joven Al Pacino en el papel de su vida). Lumet sorprendió con una película vigorosa y dinámica sobre el episodio de un atraco perpetrado por un ‘no profesional’ a la sucursal de un banco cuyo fin era, entre otros, pagar la operación de cambio de sexo de su amante masculino y salir de otros apuros junto a sus compinches. La masculinidad a la vez educada y agresiva de Al Pacino será reconsiderada por el espectador cuando hacia la mitad del filme se revele su bisexualidad provocando que su doble performance de ‘atracador’ resulte doblemente desestabilizadora.  El acontecimiento se convierte en un pequeño episodio sociológico, o así lo muestran el realizador y su guionista, Frank Pierson, ganador de un Oscar.  Separado de su esposa, salido de varios trabajos precarios, la historia de ‘Sonny’ lo  convirtió en uno de los anti-héroes de la pantalla mas populares del cine de los setenta y aún Tarde de perros sigue siendo, si no la mejor, gracias al dinamismo de su puesta en escena y la trágica humanidad que desprenden sus protagonistas,  la película de Lumet por la que mejor han pasado los años.