La novela póstuma de Chirbes, uno de los mejores narradores de que han conocido los siglos XX y XXI en nuestro país, es una memoria digna y valiente de algunos los vencidos en el panorama social de las últimas décadas. En este caso de los vencidos o no tan vencidos por el comienzo de la llegada del VIH al territorio europeo, en una primera época inicial de temor y desconfianza.
Paris-Austerlitz está contada desde el punto de vista de un joven pintor madrileño. Un joven de clase media que vive su último trayecto vital y amoroso junto a su pareja enferma, Michael, un maduro obrero de la construcción perteneciente a otro mundo simbólico y otra esfera social que no obstante se juntan en sus pieles desnudas y sus cuerpos esculpidos de distintos materiales.
Una novela breve, contundente, hipnótica pero llena de desbordada humanidad y con ese trasfondo social realista que caracteriza a la prosa tierna y afilada del autor de Los viejos amigos, Crematorio y En la orilla, considerada esta última como uno de los mejores retratos corales de la España de nuestros días, sumida en el oportunismo, el desamparo, la tristeza, la miseria y la corrupción sociopolítica.
París-Austerlitz es, pues, una hermosa historia de amor entre dos hombres contada con pasión, serenidad, delicadeza pero sin tapujos y con una sencillez, cercana a la prosa poética, realmente admirable, que la convierten en un libro único en el actual panorama de las letras españolas.
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